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El recurso más importante que tiene una organización es la gente que la compone. Ya que las personas determinan la efectividad, eficiencia y energía de una organización, logrando que avance o que se estanque. Al mismo tiempo la gente puede hacer que el ambiente sea emocionante o deprimente. Por eso es importante reconocer la importancia del factor humano en nuestras organizaciones e invertir en sus vidas para hacerlas personas de más capacidad y efectividad.

 

La capacitación continúa de una empresa, organización, o ministerio a las personas, es un medio efectivo para obtener buenos resultados en metas y proyectos. Cuando nos comprometemos con la gente para ayudarles a elevar sus capacidades, nos daremos cuenta que su efectividad crecerá en la misma proporción que su capacidad.

 

Si las personas tienen una capacidad baja, también tendrán una efectividad baja. Si tienen una alta capacidad, también tendrán una alta efectividad. Capacidad y efectividad van de la mano.

 

Como líderes tenemos la responsabilidad de elevar la capacidad de la gente en nuestro ministerio u organización. En el programa de estudios que se escoja para enseñar debe tener tres palabras claves que entran en juego a la hora de capacitar a la gente. "Consistente", "Sistemático" y "Deliberado".

 

Consistente: El programa de capacitación continuo necesita ser consistente, o sea el mismo día de la semana o mes, a la misma hora y en el mismo lugar, para que las personas puedan asimilarlo como algo normal y formal dentro de su rutina de trabajo. Si las circunstancias obligan hacer un cambio en este horario de capacitación a una fecha diferente, ya sea por una emergencia. Se debe hacer con bastante comunicación y si es posible con bastante anticipación para que no se pierda el elemento de consistencia. De esta manera las persona sabrán que no se está posponiendo ni cancelando, sino solo cambiando de horario y lugar. Si fuera posible no cambiar el horario, sino solo la fecha.

 

Sistemático: El material de capacitación debe estar bien organizado. La mejor manera de matar un programa de capacitación continua es que el maestro o capacitador llegue con algo "improvisado". Las personas en asistencia se preguntaran: "Si el maestro no le da la debida importancia a esto, ¿porque le debería de dar yo la debida importancia"? El material debe construir con inteligencia las piezas de lo que se pretende enseñar. Podría ser una serie de cursos, por ejemplo donde cada curso edifica sobre el anterior. Hay muchas maneras de lograr el objetivo, lo importante es que sea sistemático.

 

Deliberado: Como líderes, necesitamos tener una razón deliberada para dar la capacitación. Necesitamos definir con claridad esas razones y trabajar para conseguir los materiales adecuados para suplir esas necesidades. Tiene que ser un material que tenga un inicio y un fin. Tiene que ser un material que supla las necesidades de las personas que toman el curso. Es terrible cuando obligamos a las personas a tomar cursos que no tienen nada que ver con lo que ellos necesitan. Existen cantidad de materiales que podemos usar. Aunque algunos tengan la visión de escribir su propio material, de igual forma existen cámaras de comercio e institutos de entrenamiento que continuamente preparan cursos para ayudar a las organizaciones. Lo importante es invertir en las personas ayudando a desarrollar su capacidad, hacerlo será una buena inversión para la organización o ministerio.

 

Cuando invertimos en la gente podemos ver la diferencia entre un miembro y un discípulo, no hay cristianos de primera y segunda clase solo existe la diferencia entre lo que es ser un miembro y un discípulo.

El miembro suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador.

El miembro lucha por crecer; el discípulo por reproducirse.

El miembro se gana; el discípulo se hace.

El miembro gusta del halago; el discípulo del servicio y del sacrificio.

El miembro entrega parte de su ganancia; el discípulo entrega su vida.

El miembro es condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercitar su fe.

El miembro reclama que le visiten; el discípulo; el discípulo visita.

El miembro vale para sumar; el discípulo para multiplicar.

Hacer miembro de un discípulo es poner cepo al que camina en la calle; hacer discípulo de un miembro es dar alas a la evangelización.

Los discípulos de la iglesia primitiva trastornaron el mundo; los miembros del siglo veintiuno están trastornados por el mundo.

Los miembros suelen ser fuertes en las trincheras; los discípulos son soldados invasores.

El miembro cuida las estacas de su tienda; el discípulo ensancha el sitio de su cabaña.

El miembro sueña con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr  la iglesia mundial.

Al miembro se le promete una almohada; al discípulo una cruz.

El miembro dice ¡hojala!; el discípulo dice ¡Heme aquí!

El miembro es valioso; el discípulo es indispensable.

 

Cuando invertimos el tiempo necesario para nuestra gente, tendremos mayores resultados en nuestro ministerio, especialmente en aquellos que están dispuestos a servir a la obra del Señor, expandiendo su reino. Aquí podemos ver la diferencia entre aquellos que se han decidido a servir y aquellos que prefieren estar sentados solo ocupando una banca en la iglesia. Dios quiera que tú seas uno de los que desean hacer la diferencia levantándose de esa banca y predicar el evangelio para la gloria del Señor Jesucristo.

Si tienes el deseo de servir y no tienes la capacidad, hazle saber a tu pastor el deseo que tienes de ayudar. Tu pastor te informará del material que puedes usar para desempeñar el trabajo con efectividad.

 

Que Dios te bendiga y te prospere.

Tu hermano, Fredy Monterroza.

 

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