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LA VIDA CRISTIANA ES UN ÉXODO ESPIRITUAL

 

Punto de arranque de la Ética Cristiana.  Es teológico.

 

Hechos teológicos:

 

I- El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, o sea que, con la rectitud moral de Dios (Ecl. 7.29).  El sello distintivo del carácter ético de Dios es la santidad (Lv. 11.44; 19.2; 1 P. 1.16).

 

II- Hombre egocéntrico autónomo, independiente de Dios por la caída (Is. 53.6), después de Adán todos pecamos (Ro. 5.12ss).

 

III- La compasión de Dios hace una promesa (3.15), dando los ejemplos siguientes:

 

* El ejemplo de Dios cuando fueron hechas todas las cosas (Jn. 1.3).

* Cristo se hace obediente en todo (Fl. 2.6-8).

* Por su sustitución el “hombre viejo” puede hacerse “nuevo” (2 Co. 5.21; Is. 53.6).

* El creyente queda revestido de la justicia del Hombre (Heb. 1.3).

 

IV- El hombre sale de la perdición (Is. 53.6).

* Obtiene salvación personal (Jn. 3.15-16).

* Forma un solo cuerpo con Cristo (1 Co. 12.13).

* A través de un proceso va transformándose hasta la imagen de Cristo (Ro. 8.29; 12.12).

* Hasta que aparezca perfecta y manifiesta en la escatología (1 Co. 15.49; Col. 3.4; 1 Jn. 3.2).

 

V- Maneras en que somos adoptados como hijos en el Hijo (Ro. 8.17; Ef. 1.6).

 

* Como pámpanos en la cepa [plantados] (Jn. 15.1ss).

* Piedras sobre la “Piedra principal de ángulo” (Ef. 2.20-22; 1 P. 2.5ss).

* Miembros de su mismo cuerpo (Ro. 12.5; 1 Co. 12.27; Ef. e.15-16; Col. 2.19).

* Tomamos un solo Camino para volver (Jn. 14.6).

* Entramos a ese camino por fe (Col. 2.6-7; Hch. 9.2; 18.26; 19.9-23; 22.4; 24.14-22).

 

La idea del Éxodo en la ética hebreo-cristiana:

 

Analogía: Entre el caminar del cristiano por esta vida y el éxodo de los israelitas de Egipto.

* Tenemos nuestro Cordero Pascual (Jn. 1.29-36; 1 Co. 5.7).

* Somos rociados por su Sangre para escapar del exterminio (1 P. 1.2).

* Somos separados del mundo por congregarnos a la comunidad de los elegidos.

 

5 etapas del Éxodo que debemos de seguir:

 

1- Salir del Egipto de nuestros pecados para escapar de la esclavitud (Jn. 8.34; 1 P. 2.19).  Siendo rescatados por el placer de Dios y la redención de Cristo (Ef. 2.1ss; 4.20-24; Col. 3.5-10).

 

2- Pasar por el mar Rojo de la Sangre de Cristo (1 P. 1.18-19; Apoc. 7.14).

 

3- Emprender la peregrinación por el desierto de esta vida, siendo sostenido por Cristo, la Roca espiritual que nos sigue (1 Co. 10.4; Ef. 2.19; Heb. 11.13-16; 1 P. 2.11; Apoc. 12.6-14).

 

4- Pasar por el Jordán purificador (Heb. 12.6ss), lo que presupone estar dentro del Pacto, por eso Juan bautiza en el Jordán y de él se tomaron las 12 piedras representativas de las doce tribus de Israel (Js. 4)

 

5- Entrar a formar parte de la ciudadanía de la verdadera Tierra prometida (Fl. 3.20,21; Heb. 11.13-16).

 

La constante purificación de nuestra andadura:

           

De la misma manera que los israelitas fueron purificados debemos de serlo nosotros constantemente (1 Jn. 3.3).

 

Pureza: Desprendernos de toda escoria y defecto y de pecado.  Puros como el oro sin mezcla (Mt. 5.8; 6.22-24; 1 Co. 5.7; 1 Jn. 2.15; Mt. 6.24; Lc. 16.13).

           

Puro gr. “pyr” = fuego (Heb. 12.29).  Dios consume la escoria no el oro, como la zarza que arde pero no se consume (Ex. 3.2).  Dios prueba y castiga pedagógicamente al creyente para que no sea consumido con el mundo (1 Co. 11.30-32)

 

Cómo el creyente es purificado:

 

* Tomando su cruz (Mt. 10.38; 16.24; Mr. 8.34; 10.21; Lc. 9.23; 14.27).

* Crucificando el “yo” no del “yo” o personalidad que Dios nos dio, sino el falso “ego” que ha configurado nuestro pecado (1 Co. 1.18-23; 2.14).

* Cambiar nuestra mentalidad con el arrepentimiento (Mr. 1.15) y eso valla renovando nuestro entendimiento (Ro. 12.2), es preciso que nuestros pensamiento se rindan cautivos a la obediencia de Cristo por la fe (Ro. 1.5; 16.26; 2 Co. 10.5).

 

Tres dimensiones que requiere la crucifixión del cristiano:

  1. La relación con Dios.
  2. La relación consigo mismo.
  3. La relación con el prójimo.

Aspecto positivo de la santificación:

           

Santificación moral del creyentes:  Un fruto de su docilidad al Espíritu Santo, es decir, quien somete su voluntad a la de Dios (Ro. 8.14; 12.1-3).  El Espíritu Santo como dado de Dios (Ex. 8.19; Lc. 11.20), fue esculpiendo en nosotros la imagen del Hijo (Ro. 8.29), cuando nos llenamos del Espíritu Santo (Ef. 5.18), vamos pareciéndonos más a Cristo (Fl. 3.12).

 

* Metamorfosis (Ro. 12.12).

* Vieja levadura (1 Co. 5.7).

* Cambio de criterios (Ro. 12.2).

* Cambio de sentimientos (Fl. 2.5).

* Cambio de decisiones (Ro. 8.14; Fl. 4.8).

 

EL CARÁCTER SANTO DE DIOS

 

Concepto de santidad: La ética cristiana se basa en el carácter santo de Dios (2 P. 2.4).

 

Elementos que incluyen el concepto de santidad de Dios:

 

1- Posee majestad trascendente: Dios es totalmente diferente o distante de todo ser creado, por eso esta infinitamente exento de toda mancha, defecto o limitación.  Es perfecto, puro y sin mezcla (Ex. 3.14-15).

 

2- Posee una bondad inamente: Es el autor de todo bien, infinitamente cercano a todo ser salido de sus manos, especialmente a toda debilidad y miseria de los hombres (Hch. 17.25-28); 2 Co. 12.9; Stg. 1.17).  Esta infinitamente lejos del pecado pero cerca del pecador.  Puede condecender sin rebajarse.

 

La santidad divina, exigencia de nuestra santidad:

           

Por toda la Biblia encontramos “y seréis santos, porque yo soy santo” (Lv. 11.44; 19.2; 20.26; 1 Jn. 3.3).  La final comunión con Dios exige una pureza absoluta (Apoc. 21.27).

 

Por qué debemos de ser santos:

            Debemos de ser santos porque Dios es santo (Lv. 11.44; 19.2; 20.26; 1 Jn. 3.3; Apoc. 21.27).

Conducta cristiana: Condescender con misericordia hasta el fondo de la miseria del prójimo, sin mancharse con su pecado (Jd. 22.23).

 

Dos clases de santidad:

 

1- De posesión legal ante Dios mediante la santificación instantánea de pura gracia por la fe en el que justifica al impío (Ro. 3 y 4), por esta posesión el creyente es santo o separado para Dios mediante el injerto en Jesucristo (Ro. 6.3-11).

 

2- De posesión real mediante la obra santificadores del Espíritu Santo que comienza con la regeneración espiritual por la que nacemos de nuevo en constante renovación moral de nuestra conducta (Ro. 6.11-22; 8.29; 12.2; Fl. 3.12ss)

 

Santificación por la fe:

           

Todo es de fe y por gracia, no depende de nuestro esfuerzo, sino de la docilidad al Espíritu Santo (Ro. 8.14; Mr. 4.26-29; la semilla brota y crece sin que el sembrador se percate siquiera de ello (1 Co. 3.6-9).

 

Cómo encontramos la meta y el camino de santidad:

           

A través del arrepentimiento debemos de acercarnos por fe a la cruz del Calvario.

 

La imagen de Dios en el hombre: El hombre, creado a la imagen de Dios.

           

Toda la creación fue hecha de manera impersonal (Gn. 1), pero en el vr. 26 aparece que un Dios mayes-tático y deliberativo celebra un consejo trinitario para la creación de algo totalmente distinto, haciendo una persona en el que se refleja la imagen divina inclusive una semejanza del Dios Trino:

 

1- Dominará el universo (1.28), utilizando su libre albedrío.  A imagen de Dios Padre.

 

2- Pondrá nombre a las cosas (Gn. 2.19-20) a imagen del Hijo, Palabra personal con que el Padre lo expresa todo (Jn. 1.1-18) lo que supone inteligencia comprensiva y dominadora.

 

3- Estará dotado de rectitud moral, en íntima comunión con Dios establecida por el Espíritu Santo (Jn. 17.21; 1 Co. 12.4; 2 Co. 13.14; 1 Jn. 1.3).

 

Deterioro de la imagen de Dios en el hombre:

           

El deterioro el pecado, aunque no la borró del todo. 

 

           

El pecado se dio de la siguiente manera:

 

1- Quisieron ser como Dios,

 

2- Se desconocen así mismo avergonzándose de su propios cuerpo y sintiendo dentro de sí la rebelión de los instintos (Gn. 3.8).  El hombre experimenta en su interior esa atroz lucha que describe Pablo en Ro. 7.  Por eso se dice que los seres humanos llevamos dentro de sí mismo un tigre, un cordero, un asno o un ruiseñor.

 

3- Desconoce y aborrece a su prójimo echándole la culpa de su desgracia a Dios (Gn. 3.12).

 

Dos maneras de perderse:

 

1- Estando fuera del lugar que nos pertenece.

 

2- Por echar a perder lo que se había obtenido.

 

Restauración de la imagen:

           

Misma en que puede realizarse:

 

1- A costa del Sacrificio del Hijo de Dios (Jn. 3.14-16; Jn. 1.3; Hch. 4.12):

* Nos expía de pecado (2 Co. 5.21) para configurarnos a su imagen (Ro. 8.29).

* Nos hace aptos para recuperar la imagen del Dios Trino:  Siguiendo (energía del Padre) la verdad (operada en y para el Hijo) en amor (derramado en nuestros corazones por el Espíritu (Ro. 5.5; Ef. 4.15).

* El Hijo de Dios se vació de su gloria (Fl. 2.6-8).

  

Siendo tenido:

a. Por débil (Mt. 27.42).

b. Por loco ante el tribunal del placer, del arte y de la cultura (Herodes).

c. Por blasfemo ante el tribunal de la religión (Caifás).

d. Por revolucionario ante el tribunal político (Pilatos).

2- Nuestro vaso de arcilla se rompió, pero el volvió a hacer otro vaso de honor (Jr. 18.1-10).

3- Razones por las que los complejos entre los creyentes ya no caven:

a. En la iglesia no hay inútiles porque cada quien tiene su don que desempeñar (1 Co. 12).

b. Ni mutilados de guerra porque todo lo podemos en Cristo (2 Co. 12.10; Fl. 4.13).

 

Bendiciones.

Hno. Fredy Monterroza.

 

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