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A todos los sedientos: Venid a las aguas;... (Is.55:1)
 
Cuando tenemos sed sentimos una sensación molesta y podríamos decir un tanto desesperante. Al calmar nuestra sed con un sorbo de agua experimentamos un tremendo alivio y una sensación agradable asociado a nuestra primera alimentación: La leche materna. Incluso algunos psicoanalistas creen que el primer llamado del recién nacido expresaría su sed. A veces lo que insita a beber es un estimulo local, al secarse las mucosas de la boca y la faringe.
 
En otras ocaciones, la sed se desencadena mediante un complejo proceso cuyos principales implicados son los osmorreceptores. Cuando se pierde una pequeña cantidad de agua del organismo, estos receptores avisan de inmediato al hipotálamo, donde está el sentro de la sed, lo que da a la persona la conciencia de que debe reponerla bebiendo este liquido tan importante para nuestro organismo. Además, el hipotálamo ordena a la hipófisis, una glándula también situada en el cerebro, que produsaca ADH, la ormona antidiurética. Ésta al llegar al riñón a través del torrente sanguíneo, regula la eliminación del agua por la orina.
 
La sed que origina este proceso recibe el nombre de osmótica. Existe también la sed hipovolémica o de la sangre, en la el agua forma parte en alrededor de un 70% de su composición, si no se bebe lo debido, la sangre pierde agua y reduce su volumen.
 
Entonces otros receptores los voloreceptores, transmiten esa información al hipotálamo y se produce este otro tipo de sed. También hay una sed social, como una especie de ritual, que experimenta cuando uno está acompañado.
Curiosamente, la mayor parte de las veces se bebe sin tener necesidad de hacerlo. Basta eliminar una pequeña cantidad de agua para notar esta sensación. "Sólo con perder el 0.5% del total que hay en el organismo se tiene sed - afirma el doctor Gregorio Mariscal Bueno, experto en nutrición y dietética - . Si esa pérdida oscila entre un 1 y un 2% se siente sed intensa, si rebasa el 10% produce alteraciones graves en el organismo y, cuando alcansa el 20%, la deshidratación es incompatible con la vida. Es también el nutriente cuya carencia origina la muerte a más corto plazo. Sin ella no se puede vivir mas de siete o diez dias." La importancia se explica por la propia composición del cuerpo humano. Es su elemento principal, pues representa al rededor del 60% de su peso corporal, si bien esta cantidad depende de varios factores.
 
Así, en mujeres es algo menor, a proximadamente el 50%, ya que, a mayor volumen de grasa, menos agua. Mientras el varón tiene el 15%, en ellas oscila entre el 22 y el 25%, aunque estén delgadas. Otra variable importante es la edad. Si las lactantes tienen un alto contenido, que llegan hasta el 75%, los ancianos poseen menos que un adulto, a causa sobre todo del propio envejecimiento, que origia un aunmento del tegido adiposo.
 
Conciente o inconcientemente el hombre repone el agua que continuamente pierde el organismo, aproximadamente 2.5 litros al día. Las vías de eliminación son cuatro: Por medio de la orina- alrededor de litro y medio-, de la transpiración a través de la piel- entre 500 y 600 centímentros cúbicos- y de las heses- de 150 a 300 centímetros cúbicos-. En épocas de calor o cuando se realizan un esfuerzo físico intenso, la sudoración actúa también como otro mecanismo más de pérdida de agua.
 
El agua tarda más de horas para llegar al organismo: Por ejemplo, un futbolista que juegue un partido completo puede acabarolo con tres litros menos de los que tenía al inicio. En general, es el sudor lo más induce la sed, que desaparece de inmediato al tomar líquidos pece a que éste, aunque llega al estómago, tarda algún tiempo en absorberse por la sangre y pasar a las células, proceso que dura de 2 a tres horas. En este sentido, ciertos estudios apuntan a que existen en el estómago una especie de receptores de distensión, cuya misión sería la de calmar la sensación de sed. Aunque se beba mucho el agua únicamente se queda unas horas en el aparato digestivo y por eso aparece la necesidad de volver a hidratarnos regularmente.
 
Además, el agua no se encuentra solo en el organismo. Dentro de los distintos compartimentos en los que se halla ésta, hay determinadas moléculas de siertas sustancias. El sodio y el cloro, por ejemplo aparecen en el plasma y en líquido intersticial, y el magnesio y el potasio, en las células. Por eso, el cuerpo, que debe mantener un equilibrio óbtimo entre todas ellas, regula en cada momento las cantidades necesarias de estos elementos, que pueden variar sensiblemente de unas personas a otras y de unas a otras situaciones.
 
En situaciones normales, el agua que se pierde se repone por dos mecanismos. "Uno es la ingestión de bebidas y alimentos ricos en ella - afirma el doctor Mariscal Bueno-, y otro, la oxidación de los propios alimentos, que es el agua metabólica. Por la combustión de 100 gramos de grasas se producen 107 gramos de agua, 55 por la misma cantidad de hidratos y carbono, y 41 por cada 100 gramos de proteínas. Eso equivale a aproximadamente 300 mililitros al día, mientras que los líquidos aportan más o menos litro y medio y el otro litro procede de los alimentos ricos en agua. En total, de dos litros y medio a tres litros, prácticamente la misma cantidad que se pierde cada 24 horas."
 

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Quiero decirte que hay otra sed que no puede ser saciada con ninguna clase agua; esa sed es algo que solo nuestro Dios puede saciar. Es la sed espíritual, muchos sienten un enorme vacío dentro de sí mismos, y desean ser ayudados pero no saben como buscar esa ayuda.
 
Hoy quiero decirte que esa ayuda está al alcanse de tu mano solo necesitas venir al encuentro del Señor Jesús y yo te aseguro que muchas cosas pueden cambiar en tu vida. Esa sed que ahora sientes que te fatiga en tu interior, que sientes que te afixia, que te ahoga, que te desespera sin encontrar esa satísfacción que tu necesitas. Bueno alégrate, porque hoy es el día de saciar todas esas necesidades.
 
Y el Espíritu y la esposa dice: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga;  y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. (Ap.22:17).
 
Como podemos leer en este versículo Dios nos hace la invitación para que vengamos y tomemos de esta agua de la vida que es gratis para todo el que la quiera tomar, como dije al principio hay una sed que no puede ser saciada con agua natural, esta sed solo la puede quitar el agua que proviene de la fuente eterna Jesucristo el hijo del Dios viviente como lo llamo Pedro.
 
Vemos que el Espíritu Santo invita diciendo ven, pero al mismo tiempo la esposa hace la misma invitación; o sea la iglesia de Jesucristo también reconoce que es necesario hacer el llamado a toda persona que tiene sed. "No se te olviden éstas palabras, el que tiene sed venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente". Quiero que te des cuenta que la invitación a ésta maravillosa agua es hecha a todo ser humano, pero la invitación no es una obligación, el Señor sabe que todos tienen esa sed que necesita ser saciada pero él no obliga a nadie sino que dice: El que quiera tome del agua de la vida. Quieres tú tomar de esa agua gratis la desición es tuya.
 
Dice: D.D. Tuner: Dios convida pero no obliga a nadie a ser salvo en contra de su propia voluntad. El agua de vida es gratuita, pero hay que asercarse a la fuente. Esperamos que cada lector de ésta páginas se haya apropiado ya de ésta invitación, y sepa por experiencia propia lo que es tener al Espíritu Santo en su vida. (Jn.7:37-38). Si no lo ha hecho todavía, que venga ahora mismo, antes de que sea demasiado tarde.
 
En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
 
De acuerdo a este versiculo Jesús se está identificando como el agua que sacia la sed espíritual y él promete que ríos de agua viva correrán en nuestro interior para no tener sed jamás.
 
Veamos lo que dice Juan 4:7-14. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿como tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondio Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios y quién te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo. ¿De donde, pues, tienes el agua viva? Acaso eres tu mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados. Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que beviera de ésta agua, volverá a tener sed; más el que beviere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
 
Jesús es la fuente de nuestra vida, el que sacia nuestras necesidades, él es nuestra fuente de vida eterna en Hechos 4: 12 dice: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Jesús no solamente es el agua de vida eterna, sino tambien el camino que nos conduce hasta el Padre.
 
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6).
El ofrecimiento de Jesús tiene su fundamento en el Antiguo Testamento donde se hace referencia a Jehová como fuente de aguas vivas.
 
Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. (Salmo 42:1).
 
A todos los sedientos venid a las aguas; y los que no tienen dinero, veníd, comprad y comed. Veníd y comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. (Isaías 55:1).
 
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva. y cabaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. (Jer.2:13).
 
¡Oh Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas. (Jer.17:13).
 
Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz verémos la luz. (Salmo 36:9).
 
En aquel tiempo habrá un manantial habierto para la casa de Davíd y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia. (Zacarias 13:1).
 
Como podemos ver através de éstos versiculos que a Dios se le llama: manatial de la vida y manantial de aguas vivas. Cuando Jesús dice que puede dar agua viva que sacia la sed, está declarando ser el Mesías prometido, solo él puede dar este regalo que sacia la sed del alma. Gloria sea dada a Jesús!
 
Al prometer que de nuestro interior correrán ríos de agua viva da referencia al Espíritu Santo, cuya presencia en nuestra vida da como resultado todas las bendiciones de la vida eterna, bendiciones interminables o sea que jamás  terminarán.
 
Espero mi amado hermano y amigo que este pequeño pensamiento te sea de mucha utilidad para tu vida espíritual y física.
 
Que el todo poderoso te bendiga abundantemente.
Tu hermano en Cristo: Fredy Monterroza.
 
 

 

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