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El Pastor y La Predicación-4
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LA EDUCACION DEL PASTOR

 

La Biblia es de suma importancia en la vida y en el ministerio del pastor y del líder cristiano, pues ella es, y será siempre, el fundamento de la vida cristiana. No es posible un buen ministerio si no esta impregnado por completo del mensaje de la palabra de Dios. La importancia de la Biblia en la vida del líder resalta de inmediato cuando un análisis de los diferentes aspectos de la vida y del servicio del Señor.“Pero persiste tu en lo que has aprendido y te has persuadido, sabiendo de quienes lo has aprendido y que desde tu niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden ser sabio para la salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra”. 2 Timoteo 3:14-17.

 

También menciona el apóstol Pablo al inicio de la Epístola a los Romanos: El Evangelio es poder de Dios para salvación Romanos 1:16. Todo líder cristiano, sea que nació en un hogar cristiano o porque se convirtió en su edad adulta, reconocerá que el primer efecto poderoso de la palabra  de Dios en su vida tiene  que ver con su salvación. El encuentro con el Cristo vivo es, sin lugar a dudas, un encuentro con la palabra de Dios. Bien decía el apóstol Pablo: “Así que la fe  es por el oír y el oír la palabra de Dios” Romanos 10:17.

 

Un segundo momento clave en la vida del pastor o líder es el de su vocación o llamamiento. Como en la conversión, la palabra de Dios penetra su ser para hacer que nazca en El una entrañable convicción de que el Señor le extiende un llamamiento al ministerio cristiano. La conjugación de la palabra de Dios con la fuerza del Espíritu Santo hace del llamamiento divino una decisión impostergable.                                           

 

Cuando las Sagradas Escrituras  definen el ministerio del sacerdote Esdras como maestro de la palabra, menciona tres características de El, y cada una de ellas tiene a la palabra de Dios como su móvil: “Esdras tenia el firme propósito de estudiar, y de poner en practica, la ley del Señor, y de enseñar a los Israelitas sus leyes y decretos”.i

 

*Porque Esdras había preparado su corazón para escudriñar la ley de Jehová y para cumplirla, a fin de enseñar a Israel los estatutos y decretos  (Esdras 7:10). Todos los pasos de la formación del líder -su estudio, su conducta y su enseñanza -están impregnados de la palabra de Dios. Por eso los seminarios, los institutos bíblicos y las escuelas teológicas necesitan revisar constantemente su programa de clases y darle al estudio de la Biblia un lugar fundamental. Desde su tiempo de estudiante, el futuro líder o pastor necesita empaparse de recursos y de conocimientos que le permitan, en su pastorado y ministerio, trazar bien la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15).

Todos sabemos por experiencia propia que la Biblia es más que una fuente de preparación y estudio. La Biblia, como palabra de Dios, nos nutre espiritualmente para poder vivir la vida cristiana y realizar nuestra tarea ministerial.

 

El encuentro con la palabra de Dios, no ya como estudiante de ella, sino como hijo de Dios, asegura una vida edificada y un ministerio bendecido. Todo líder cristiano necesita de momentos a solas con su Dios para hablarle y para escucharlo; y tanto en el hablar como en el escuchar, la Palabra de Dios es el medio eficaz.

 

Cuando vamos al Antiguo Testamento y al Nuevo, descubrimos que la vida devocional fue un elemento vital en la vida de los héroes de la fe. Allí, en la quietud y a solas con Dios, vemos a Moisés, a Abraham, a Elías, a David, a Pablo, a Timoteo, y sobre todo a Jesucristo, meditando y alimentándose de la Palabra de Dios. La vida de oración y la búsqueda de la voluntad de su Padre son elementos sobresalientes en el ministerio de Jesús.

 

Sin la Biblia no seria posible tener misiones cristianas, ni iglesias, ni creyentes en Jesucristo. Por lo tanto la Biblia es y debe ser el instrumento indispensable y primordial en el ministerio del pastor y líder cristiano. La visitación de hogares y enfermos, y el apoyo a los nuevos creyentes, requieren del mensaje oportuno de la Palabra de Dios. El pastor debe estar convencido de que en la Biblia sus ovejas encontraran consuelo, fortaleza, esperanza y paz; pero también hallarán exhortación y reprensión

 

Para la preparación de mensajes y estudios bíblicos, el pastor debe estudiar con seriedad y profundidad el texto sagrado. Por eso debe desarrollar destreza en el manejo exegético de la Biblia y conseguir los recursos esenciales para el estudio serio y eficaz de ella; (1) varias versiones de la Biblia; (2) una concordancia bíblica; (3) y un buen diccionario de la Biblia. Debe por supuesto, participar en cursos de actualización bíblica y leer materiales que le ayudan a una recta interpretación de la Biblia.

 

Por lo general, los miembros de la iglesia todavía esperan que el pastor los reemplace en el cumplimiento de sus deberes religiosos. Como el pastor ha estudiado en una institución teológica y ha sido ordenado para predicar, dan por sentado que sabe todo lo que hay que saber en cada una de las siempre crecientes áreas de responsabilidad ministerial. Y lo creen un experto en todas ellas.

Pablo, en su primera carta al joven pastor Timoteo, establece altos principios para los pastores (1 3:1-7).  No se detenga allí a leer; el continua con los diáconos, ancianos y miembros de la iglesia. Las exhortaciones en sus cartas iban dirigidas principalmente a los miembros laicos. Pablo mostró mucha preocupación por sus jóvenes pastores y envió a la iglesia instrucciones acerca del cuidado que debían darles.

 

Stuart P. Benson, ministro de ministros, escribe en un articulo titulado “el hacer y deshacer de pastores e iglesias”: Todo pastor comete errores. El, como los miembros de la iglesia, es meramente humano. Los miembros tienden a disculpar sus propias faltas, pero juzgan severamente al pastor por las de El. Esperan que sea inmaculado de palabra y de hecho, pero no tardan en descubrir que el es también un hijo de Adán. La iglesia dispuesta a redimir a su pastor cuando ha cometido un error no solo salvara a un hombre para el ministerio, sino que recibirá un rico premio por su gracia con El.k           

 

Nunca debe perderse de vista que el mejor alimento para la congregación es la predicación expositiva del mensaje de la Palabra de Dios. Este método homiletico es el que mejor nos permite sacar los tesoros bíblicos. La gente se edifica de verdad, y recibe las bendiciones cuando el expositor emplea el texto bíblico con propiedad, y no solo como pretexto.

 

EL PASTOR Y LA VISITACION                                                                    

 

Si la predicación es la responsabilidad primaria del pastor; entonces la responsabilidad secundaria es la visitación pastoral. De hecho, ambas son tan esenciales que una de ellas no puede alcanzar su efectividad más sin la ayuda de la otra. El pastor solo en su cuarto de estudio leyendo, orando y escribiendo, se sentirá tan lejos de su gente que su predicación será irreal y demasiada teorética, no importa que tan bien se haya preparado.

 

Por el otro lado, el que hace aun lado su estudio y su cámara secreta de oración para dedicarse a visitar solo a su pueblo, esta en peligro de que la frecuencia de sus visitas haga aun lado lo especial de su presencia personal entre una familia. La sublimidad y santidad de su carácter pueden rebajarse hasta el grado de que, por la mucha familiaridad no sea respetado.

 

En ocasiones, a la gente le gusta el predicador que da un fuerte apretón de manos o que pega en las espaldas, pero a veces pierden el respeto que ha El le deben como el hombre por medio de quien Dios habla. Las demandas para la predicación efectiva dan nobleza y sublimidad  a la mente y espíritu del pastor, ya que lo mantienen en un nivel que eleva a la gente con quien  se  asocia. Su obra como pastor del rebano viviendo con  el, compartiendo sus cargas, sus perplejidades, sus tristezas y su gozo, hace que su ministerio de predicación sea práctico y viene hacer como el pan de vida para las almas humanas.

 

Phillips Brooks, “el predicador que no es un pastor se vuelve remoto; el pastor que no es predicador se vuelve pequeño.” Resulta también cierto que el hombre dotado de la cualidad de predicador de sermones y buen organizador no debe hacer aun lado la necesidad de la visitación personal. Por bien propio y por causa de su pueblo así como por causa de Cristo, debe entregarse a la tarea, no importa cuan desagradable le sea hasta que aprenda hacerlo con gozo.

 

El especializarse en cosas que uno le gusta es admitir la debilidad y carencia de disciplina propia adecuada. El pastor efectivo debe hacer lo que tiene que hacer. Descubrirá que la felicidad se encuentra no en hacer lo que el quiere, sino en desear lo que tiene que hacer. Por tanto, que el predicador del tipo de Elías cultive el ministerio tipo Eliseo que parece ser un ministerio ordinario; y que los Eliseos procuren también ser como Elías. Esto no significa que no deba uno de ser natural en lo que hace, sino más bien que haya que practicar las cosas que nos gustan menos hasta que nos sean un gozo, y bendición para los demás.

 

Hay gozo tanto en la visita pastoral como en la preparación y predicación de los sermones. Pero se duda de que la persona que hace aun lado ambos, haya alguna vez gozado la alegría sublime que viene en el conocimiento de que ha hecho de lo mejor que ha podido en ambas fases de su ministerio pastoral. En dominar el arte de la predicación y al mismo tiempo adquirir pericia en la visitación, el pastor ha llegado a la sublime culminación de satisfacción como ministro de Cristo.6

 

Por tanto, todos los que esperan servir en la iglesia como pastores deben decidirse de una vez por todas que no trataran de  excusarse en el cumplimiento de su deber de visitar  los hogares de su pueblo. Una pregunta frecuente es esta, “¿Debe ser la visitación pastoral sistemática o espontánea?” Quizá la manera más fácil de contestar sea que debe ser ambas. Si uno depende enteramente del impulso espontáneo para decidir cuando debe uno visitar, se encontrara uno sin duda en algunas casas mas frecuentemente de lo que es necesario y prudente.

 

Este punto debe evitarse celosamente, en primer lugar, porque puede causar envidia entre los miembros que a su vez origine disgustos. La segunda razón es que el pastor será criticado personalmente, y si alguien “la trae con el,” se vera acusada de indiscreción, cosa que podría arruinar su ministerio. Por tanto, todo pastor debe procurar visitar sistemáticamente a todos los miembros de su iglesia procurando no omitir a nadie durante el tiempo que tiene disponible para este trabajo, junto con sus otras ocupaciones en la iglesia.

 

Por el otro lado, un pastor muchas veces tiene que variar su horario e ir a donde el Espíritu Santo le llave, puesto que es probable que allí encuentre alguna necesidad especial de la cual nunca ha sido informado. Además hay algunas condiciones hogareñas que requieren que el pastor visite el hogar con mas frecuencia. En caso de enfermedad prolongada o de muerte, es necesario visitar una o dos veces a la semana. Ordinariamente, el pastor debe tomar en cuenta el tamaño de la membresía de su iglesia y el número de personas de que es responsable y hacer planes para visitar cada casa cuando menos una vez cada tres meses o una vez al ano de acuerdo con el tamaño de la congregación. El anunciar el día y la hora de la visitación puede ser bueno idea, pero también puede que los que más necesiten  al pastor y que no quieran admitirlo puedan hacer planes para no estar presentes. Por lo contrario, llegar sin anunciarse puede dar mejor resultado para aquellos que tengan mayor necesidad, y si no se encuentran,  el pastor puede volver. Si ha hecho varios intentos sin resultados, puede dejar su tarjeta de manera que se recubran por lo menos sus buenas intenciones. La practica mejor y mas generalizada es el ir y confiar en que el tiempo será apropiado y si no es, tratar de ir otra vez en el tiempo mas conveniente.

 

Ante todo las visitas no deben considerarse como algo obligatorio, como una ejecución rutinaria. Deben ser la indicación de un corazón genuinamente interesado y un interés en el bienestar espiritual de aquellos sobre los cuales el Espíritu Santo ha puesto al pastor como apacentador. 7

 

¿Cuantas veces debe el pastor visitar?

 

La pregunta seria cuantas veces debería visitar el pastor al año? Considerando dos semanas de vacaciones; un buen promedio de visitas seria de mil por anos o veinte visitas por semana.8

 

¿Cuanto tiempo debe durar la visita?

 

Esto también varia de acuerdo al propósito de la vista y las condiciones existentes en el hogar donde se visita. Las visitas para los enfermos nunca deben ser largas. pueden durar entre cinco y diez minutos y es probable que sean mas cortas a menos de que se detenga al ministro para otro asunto. Si la visita se hace  con el fin de hacer un servicio particular, al terminar de arreglar el asunto, el propósito de la visita ha terminado también. Si al hacer una visita, se encuentre uno con que hay otros visitantes en el hogar, lo más correcto es pedir perdón por llegar en momento inesperado, y prometer volver despidiéndose desde luego. Si es obvio que la gente esta ocupada, el despedirse luego, será altamente apreciado por los de la casa.

 

Si se hace una visita con el fin de hablarle a alguno de Cristo o con el fin de hablar acerca de la membresía en la iglesia o algún otro problema espiritual puede ser un poco más deliberado.

Quizás se necesiten treinta minutos o toda una hora. Sin embargo, si se espera durar este tiempo en una visita, vale mas hacer una cita especial, de esta manera, no se pondrá a la familia en aprietos.

 

Como debe el pastor llevar acabo la visita?

 

Las visitas pastorales son profesionales, de acuerdo con el uso correcto del término. Toda visita hecha con el propósito de hacer bien a las almas de los humanos ya sea en la casa, en la oficina, en el hospital, en el taller, o en el campo, puede considerarse como una visita pastoral. Por tanto, no debe degenerar al nivel de una visita social. Puede ser jovial en ocasiones y bajo especiales circunstancias, pero siempre debe ser en el nivel que permita alcanzar el objetivo espiritual deseado. Las bromas y los chistes deben excluirse de esta clase de conversación. La conversación bien puede comenzar hablando acerca de la temperatura, el trabajo, el negocio, las cosechas, la política, o los eventos del día, pero siempre debe de terminar en el nivel de la iglesia, de la religión o del término personal de la bondad y gracia de Dios. El pastor sabio cultiva siempre la capacidad de darse cuenta de la situación y actuar de acuerdo con ella. En cualquier lugar la lectura de la Escritura siempre debe ser breve y apropiada. Es bueno que el pastor se familiarice con la lectura del pasaje con el fin de darse cuenta de antemano que no hay ninguna alusión embarazosa para la familia.

 

Un joven pastor visitaba a su novia. Se le dio la Biblia y se le pidió que dirigiera la oración. Sin darse cuenta, abrió la Biblia en hebreos capitulo 13 y principio a leer así, “No olvidéis la hospitalidad, porque por esta algunos sin saberlo hospedaron Ángeles.” Esto hizo que su novia y su futura cuñada se sonrieran.

 

Mientras estas personas procuraban dominar su risa, el joven pastor hojeo los versículos que seguían. Uno de ellos era, “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.” Con toda rapidez se las arreglo para seguir leyendo un salmo. Esto es suficiente para ilustrar el punto. Conviene familiarizarse con lo que uno va a leer.

 

En la visita pastoral se ganan machas expresiones de confianza. Las madres o los padres, esposos y esposas, probablemente abran su corazón a su pastor. Estas demostraciones de confianza deben mantenerse secretas. El traicionarlas causara disgusto y arruinara la fe, produciendo con ello mucho daño. El pastor mismo sufrirá más de lo que piensa. Muchas de estas cosas deben quedarse en lo muy profundo del corazón del hombre de Dios sin decírselas a nadie. Un pastor que anda de aquí para allá hablando lo que oye, se considera como si estuviera traicionando a su país.9  

 

La practica del pastor de llevar a su esposa consigo en todas sus visitas sin excepción, resultara innecesario y hasta una locura. En primer lugar impone un trabajo arduo sobre su esposa. Como podrá ella cuidar de su casa y de sus deberes familiares.

 

A quienes visitar?

 

El pastor tiene una responsabilidad especial para con los enfermos y débiles, para los que tienen enfermedades crónicas y para los que no pueden asistir a los medios de gracia. Las tentaciones y las pruebas de estas personas son tan fieras y mortales como nunca en su vida. El pastor fiel no las olvidara.

 

Los recién convertidos y los candidatos a miembros deben estar en la lista preferente del pastor. Con frecuencia, una alma recién convertida necesita estimulo y dirección en la primera semana de su vida cristiana.

 

Un poco de atención extra de parte del pastor puede asegurar la victoria continua en lugar del fracaso. Puede significar la diferencia entre un cristiano de éxito y un buscador. Es probable que este esperando el ser invitado para unirse a la iglesia. Debe de ser uno de los principales intereses del pastor.

 

El trabajo del pastor que al apacentar la grey, tiene muchos efectos saludables sobre la iglesia. Quizá el más obvio de estos sea que la gente a la que visita el pastor, con toda probabilidad retornara la cortesía asistiendo a la iglesia. Es un viejo adagio, pero tan verdadero como viejo, que “el pastor que visita casas tiene una congregación que visita la iglesia.”10 Es verdad que el pastor no puede visitar todas las casas tan frecuentemente como el quisiera que la gente viniera a la iglesia. Pero si toma en cuenta a las personas que están en la iglesia y las menciona, si al mirar por sobre las cabezas de su congregación procura ver si todas las ovejas están en el rebaño y les dice a las gentes que las extraña cuando están ausentes, entonces una visita ocasional en el hogar los traerá a los servicios con mayor regularidad y lealtad.             

 
Bendiciiones.
Hno. Fredy Monterroza.

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