
Porque un
niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6
Estamos viviendo los gratos días de la Navidad. El ambiente esta lleno de alegría. Las vitrinas con sus adornos,
sus muñecas y sus juguetes infantiles nos recuerda que la Navidad ya esta con nosotros. ¿Me pregunto? ¿Celebraremos un año
de Navidad sin Jesús? Parece extraño; pero hay razón en todo esto. ¿Como es posible celebrar una Navidad sin Jesús? Sería
contradictorio es como que en el cielo no brillaran las estrellas, como si en un jardín no hubiesen flores, como ver un cuadro
sin un paisaje, como ver el rostro de un niño sin una sonrisa. Sin embargo la triste realidad es que para muchos hay Navidad
sin Jesús. Por que tienen talvez todo, pero no tienen a Jesús. Solo aprovechan la ocasión para divertirse y pasar un buen
momento, y se encuentran muy alejados del verdadero significado de la Navidad, alejados del que fue el humilde niño de Belén.
Una Navidad sin Jesús es la que se celebra sin pensar en los demás; si pensamos un poco mas en lo que esto significa
nos daremos cuenta de verdades muy hermosas. La Navidad es algo más que el nacimiento de Jesús. Detrás de ese acontecimiento
histórico se esconden los propósitos y la voluntad de Dios.
La primera Navidad consistió en el regalo que Dios le hizo a la humanidad. Isaías dijo porque un niño nos
es nacido, hijo nos es dado. Lucas 2:10-11 dice: "Pero el ángel les dijo: no temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran
gozo, que será para todo el pueblo. Que os ha nacido hoy, en la ciudad de Davíd, un Salvador, que es Cristo el Señor".
Aquí tenemos la idea de "dar". Dios es el más grande dador en el
universo. Él nos da todo; Él nos dio la vida, y en la manifestación cumbre de su amor, se dio así mismo por nosotros en la
persona de su hijo Cristo Jesús. Tal fue la actitud de Dios en la primera Navidad y esa debe ser también la de nosotros. Los
que nos llamamos sus hijos. No pensemos tanto en los regalos que recibiremos, sino en las cosas que podremos dar a los demás.
Hay muchas maneras en que podemos ayudar a otros, especialmente durante estos días. Tal es el espíritu cristiano de una verdadera
Navidad. No seamos, pues, egoístas. Hay muchísimas personas necesitadas alrededor de nosotros. Talvez es un vecino que vive
en necesidad, un familiar pobre, sin ropa y sin alimento; o un amigo lejano que implora nuestro socorro. Cada uno puede
hacer algo dentro sus propias posibilidades. Lo malo es que hay personas a quienes Dios ha bendecido ricamente, y no piensan
mas que en si mismas. Pudiendo llevar un rallo de luz y de gozo a los que sufren, no lo hacen, porque son adinerados, pero
vacíos de espíritu.
Ninguna Navidad podrá ser realmente alegre si no pensamos en los demás. La Biblia dice: "Mas bien aventurado
es dar que recibir". Mostremos entonces, el espíritu de Cristo; irradiemos en nuestra vida su luz; exhalemos
en nuestros actos su aroma.
La Navidad sin Jesús es la que se celebra cuando no se tiene verdadero gozo en el corazón: La Navidad es una
fiesta de gozo. En el Cielo hubo fiesta cuando el verbo eterno, quien por obra milagrosa de Dios había encarnado en el
vientre virginal de María, nació en la aldea de Belén. Mateo 1:18-20 " el nacimiento de Jesucristo fue así: estando desposada
María su madre con José. Antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era
justo, y no quería difamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en
sueño y le dijo: José, hijo de Davíd, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu
Santo es.
Aquella noche de la primera Navidad, los pastores humildes corrieron hasta el pesebre y rindieron gozo y el
tributo de su adoración al Dios hecho hombre; los Ángeles, mensajeros celestiales, irrumpieron sobre el escenario de la Tierra
para inundar la atmósfera con sus cánticos, alabando a Dios en las alturas y anunciando la paz y la buena voluntad a los hombres.
María y José también sintieron gozo en sus corazones. Pero no hay que confundir el gozo de origen divino con la alegría barata,
sensual y carnal, que es lo que muchos buscan en estos días navideños. Para ellos la Navidad consiste en tomar licor, en bailar,
en participar en grandes banquetes, e ir de parranda, etc. Mas eso es alegría mundana la cual esta muy lejos de honrar el
nombre de Dios. El gozo es uno de los frutos del Espíritu Santo, es una emoción íntima, del Espíritu la cual es producida
por la experiencia de Dios en la vida y no por los deleites carnales. Nada importaría que no hubiese ropa que estrenar o cena
que comer o paseos que realizar, lo importante y esencial es tener el gozo de Cristo en el alma. Dios al vernos en nuestro
delitos y pecados pensó en nosotros y nos envió (regalo) a su hijo para que por medio de su muerte y resurrección nos perdonara
y nos abriera las puertas del cielo.
La Navidad sin Jesús es la que celebra cuando no se conoce la historia de Jesús: La Navidad es un tiempo propicio
para meditar en el nacimiento y en la vida de Jesús. La historia de su advenimiento debe refrescarse en nuestra memoria. Cuando
los israelitas celebraban la fiesta de la Pascua recordaban el maravilloso evento histórico de la liberación de sus antepasados
de la bochornosa esclavitud en Egipto. La Pascua les hacía meditar en las bondades de Jehová Dios y en su intervención providencial
en la historia. ¿Como es posible que muchos celebren la Navidad sin siquiera saber cual es el motivo, no conocer la historia
de la venida de Jesús al mundo? Hay todavía mucha ignorancia con respecto a la Palabra de Dios. Aun los llamados cristianos
celebran la Navidad como una costumbre tradicional y es una forma casi pagana, alejándose de la sencillez sublime de los evangelios.
Los hombres han convertido la Navidad en una racha comercial. Estudiemos a conciencia el relato de los evangelios a fin de
que nos acerquemos más a Jesucristo nuestro Señor y lo honremos celebrando dignamente su nacimiento humano e histórico.
Podemos concluir diciendo que no tienen ningún derecho de celebrar la Navidad aquellos que no conocen a Jesús
ni le han recibido en sus corazones como Salvador, Rey y Señor. Todos aquellos que celebraron la Primera Navidad y que llegaron
hasta donde había nacido Jesús (los pastores) Lucas 2:10-11. Los sabios (magos) Mateo 2:9-11. Todos ellos por fe lo aceptaron
como hijo de Dios. Los magos reconociendo su realeza y divinidad le ofrecieron regalos como: oro, incienso y mirra. Ahora
vemos que el nombre de Jesús es solo un pretexto para muchos, para sus orgías y desenfrenos carnales, pero para su persona
divina, humana, y redentora, es decir Jesús, no los toma en serio. Jesús está fuera de la vida de muchos. La Navidad no es
tener un muñeco bonito y llamarle el niño dios creyendo que ese objeto es el Jesús. Vuelvo y hago otra pregunta. ¿Celebrarás
esta Navidad sin Jesús? No lo celebres como el mundo lo hace. ¡Acéptalo como el unigénito hijo de Dios, como tu Salvador personal!
Que sea Jesús el verdadero nacimiento y motivo de celebración en tu vida en esta Navidad.
Feliz Navidad
Hno. Fredy Monterroza.
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