La Biblia dice: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida,
¿como recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Ustedes son la luz del mundo.
Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lampara para cubrirla con un cajon. Por el contrario,
se pone en la repisa para que alumbre a todos los que estan en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para
que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes para que alaben al Padre que está en los cielos. Mateo 5:13-16. NVI.
Primero sabemos que la sal sirve para preservar las cosas, de modo que no se hechen a perden. En eso tiene
razón Dios de compararnos con la sal, como cristianos debemos conservar, preservar a la gente para que no se pierdan en este
mundo lleno de enagaños. Tanta artimaña del diablo hace que mucha gente se aparte del evangelio de Jesucristo y de esa
manera hay una descomposición en sus vidas que mueren sin la oportunidad de salvarse de ese horrendo dolor que les espera
en las moradas enternas de las tinieblas.
Segundo somos luz y debemos guiar a todos los que andan en oscuridad para que la luz del evangelio les
resplandesca. La Biblia dice: "Lapamra es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino". Para iluminar el camino de aquellos
que sin pensar andan en las tinieblas de este mundo debemos estar concientes que la misma Palabra es nuestra lampara y la
que alumbra nuestro diario caminar.
Dijo Francisco Martinez García, un clérigo de la iglesia de Roma. En el evangelio no hay
tácticas políticas, ni soluciones detalladas para los problemas políticos... Jesús dio principios, pero no ofreció soluciones
políticas concretas. De haberlas dado, hubiera sido maestro para su tiempo. Pero su magisterio no tendría validez perenne.
La iglesia ha de tener viva conciencia de su propia identidad de salvación; ha de contemplarse en su estilo final y ha de
trabajar para acelerar en este mundo la perfección y consumación. A la iglesia la ha de modelar su fin. Por ello, la iglesia
no puede identificarse nunca con ningun partido político. Todo orden político que quiera presentarse como único y definitvo,
ha de ser contestado por la misma iglesia. Toda la realización histórica concreta, incluso la mas fascinante y tentadora,
es solo parcial y provisional. El cristiano, que podrá, y aun deberá, encargase en una ideología o sistema político deberá
tener, por lo mismo, un respeto absoluto a cuantos no piensan como él, ya que todo es imperfecto y provisional.
Que es lo que aprendemos de esto, que el cristiano ha de ejercer siempre una tarea crítica
con relación a las realidades sociales. La iglesia debería en otras palabras ser el grito de la conciencia de la humanidad.
Esta tarea consiste en defender siempre el bien común por encima de sistemas y partidos. El bien común tiene en la iglesia
un significado supremo a partir del momento en que Cristo se ofreció por todos.
Por que el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego
todos murieron. RVA.
Quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo. NVI.
Con frecuencia se defiende la propia personalidad, el propio grupo, o partido, con la
excusa del bien común. Hay quienes necesitan que los otros pequen para poder justificar mejor los propios fallos. Como cristianos
debemos amar la verdad en la humildad e intentar, con una limpieza y sinceridad absoluta, el verdadero bien común.
Dios te bendiga,
Hno. Fredy Monterroza.