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Casi
siempre los pensamientos del hombre se leen por medio de sus acciones. Los pensamientos de un ratero de tiendas se leen cuando
nos damos cuenta que mira a hacia todos lados moviéndose de manera sospechosa, deslizando un articulo en su bolsillo antes
de salir caminando distraídamente. Ahora observemos a Satanás maquinado los pensamientos
más negros en contra de la humanidad.
Hijo
de hombre, entona lamentaciones sobre el rey de Tiro, y dile: "Así ha Jehová, el Señor: Tu eras el sello de la perfección,
lleno de sabiduría y acabada hermosura. En Edén, el huerto de Dios, estuviste. De toda piedra preciosa era tu vestidura: de
cornerina, topacio, jaspe, crisolito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro. Los primores de tus tamboriles
y flautas fueron preparados para ti en el día de tu creación.
Tú,
querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; y en medio de las piedras de fuego te paseabas.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud
de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad. Y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre
las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a
causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de
tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el
cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de
entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser". (Ezequiel 28:12-19).
El
lamento dirigido al rey de Tiro comprueba toda explicación, a no ser que se esté negando la realidad de ese ser maligno espiritual
llamado “Satanás”, “el diablo”, el cual, el rey de Tiro viene hacer una analogía. En esta porción
bíblica se describe a este ser perfecto en belleza, que vive en Edén, es un querubín ungido, un ser creado, v.15, como integrante
de una hueste de seres angelicales.
En
el v.14, dice: cuando fuiste ungido, yo te puse junto con los querubines protectores. Estabas en el santo monte de Dios, y
andabas en medio de las piedras de fuego. RVA (1909).
Y,
en el mismo v.14 de la NVI dice: “Fuiste elegido querubín protector, por que yo así lo dispuse. Estabas en el santo
monte de Dios, y caminabas sobre piedras de fuego.
Estas
palabras ungido o elegido dan la idea de soberanía, o sea, era el dirigente o capitán de las huestes de querubines.
Los
deseos de Satanás se ven frustrados, él nunca tendrá igualdad de poder que nuestro Salvador, y aunque deseó ser igual a Dios.
Este querubín estaba delante de la misma presencia del Señor ya que leemos en el siguiente versículo: “Has profanado
tu santuario, por la gran cantidad de tus pecados” (Ezequiel 28:18). El hecho de que lucifer tuviera santuarios es indicativo
tanto de la adoración como del sacerdocio. Aparentemente recibía la adoración del universo debajo de él y se la ofrecía al
Creador que estaba por encima de él. Esto se da a entender en la frase que dice que tenia acceso a las mas altas esferas celestiales,
a la misma presencia de Dios, ya que leemos: “Estabas en el santo monte de Dios y caminabas sobre piedras de fuego”
(Ezequiel 28:14).
Un
comentarista llamado Pember, explicó este versículo de la siguiente manera: “La montaña de Dios es el lugar de su presencia
en gloria visible, adonde su sumo sacerdote, por supuesto, se encontraría de pie delante de él para ministrar. Quizás las
piedras de fuego se podrían explicar de la siguiente manera: Sabemos que el lugar del querubín se encuentra debajo de la gloria
del estrado de los pies del trono (Ezequiel 1:26). Ahora bien, cuando Moisés tomó a Aarón, a Nadab, a Abiu y a los setenta
ancianos de Israel y los llevó al monte Sinai para ver a Dios: Bajo sus pies había una especie de pavimento de zafiro, tan
claro como el cielo mismo… a los ojos de los israelitas, la gloria del Señor en la cumbre del monte parecía un fuego
consumidor (Éxodo 24:10,17). Este pavimento de zafiro brillando con el fuego consumidor es, talvez, lo mismo que las piedras
de fuego; y si es así, la presencia de Satanás en medio de ellas indicaría que disfrutaba de todos los privilegios angelicales
de la cercanía al trono de Dios”.
En
algún momento a la creación del orden natural que conocemos, este ser se envaneció debido a su belleza y posición, lo que
le condujo a revelarse contra su creador, el Dios omnipotente, Todopoderoso.
Por
lo que las Sagradas Escrituras afirman, Satanás logró que un grupo considerable de Ángeles lo siguieran, lo que dio como resultado
la expulsión de si mismo y de todos los que le siguieron.
Y
les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. (Lucas 10:18).
Dios
no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están
reservados para el juicio. (2 Pedro 2:5).
Y
a los Ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones
eternas, para el juicio del gran día. (Judas 6).
Es
un personaje que se llenó de orgullo y se corrompió debido a su arrogancia y hermosura. Estas palabras son acertadas al soberano
o príncipe de Tiro, pero que describe de una manera perfecta al enemigo de nuestra alma.
La
tierra era el reino de Satanás; Dios le dio el poder por lo que hemos leídos en los anteriores versículos. Dios no había promulgado
un edicto que sustituyera a Satanás de sus posesiones. Su ataque contra el hombre fue, en otras palabras contra Dios mismo.
El Creador colocó una fuerza ofensiva en medio del territorio que retenía el enemigo. Actuar en contra de esta fuerza era
hacerlo en contra del poder que la puso allí. Sin embargo, la acción terminaría, como termina toda obra satánica, llenándole
la boca de polvo a Satanás por que la batalla del jardín del edén, aunque en apariencia representó una victoria para nuestro
enemigo, en realidad fue el comienzo de su total derrota.
Cuando
Dios creó al hombre lo hizo un poco menor que los Ángeles, este nuevo ser no fue creado en base a los Ángeles, arcángeles,
querubines y serafines, el Señor no eligió ninguno de estos seres que la Biblia los describe con gran poder y que, con derecho
los llama principados y potestades. Dios hizo algo nuevo: creó una criatura que estaría atada a la tierra mediante la fuerza
de gravedad y que sería un poco menor que los Ángeles en poder y rango.
“Le
has hecho poco menor que los Ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra”. (Salmo 8:5).
“Pero
uno ha testificado en cierto lugar diciendo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, o el hijo del hombre para que te
intereses en él? Le has hecho un poco inferior a los Ángeles, le has coronado de gloria y honor, y le has puesto sobre las
obras de tus manos; todo lo has sujetado bajo sus pies. Por que al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto.
Pero ahora no vemos aun todas las cosas sujetas. (Hebreos 2:6-8).
¿Acaso
la furia del resentimiento de Satanás no se refleja con sus actos? Podemos observad que en su corazón decía: “aunque
no pude disipar las tinieblas, poner en orden este caos ni crear nuevos seres que me sigan, ¿Se cree Dios que puede reemplazarme
por esta criatura insignificante llamada hombre? ¿A mí, que soy superior a todos los Ángeles, los arcángeles, serafines y
querubines, me va a quitar mis dominios uno que es menos que los Ángeles? Dios le puede haber dicho al hombre que tendrá dominios
sobre los peces del mar, las aves de los cielos, el ganado, sobre toda la tierra y sobre toda criatura que se arrastre sobre
la tierra (Génesis 1:26), pero tendrá que criar algo mejor que Adán si piensa que me va desplazar. Soy más sabio que Adán,
así que voy a atacar a Dios seduciendo al hombre para que me siga al separarlo de Dios. Así como logró que muchos Ángeles
me siguieran en la rebelión, haré que el hombre abandone a Dios y se convierta en mi aliado”.
Génesis
1:2 dice: la tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el Espíritu de Dios se movía
sobre la faz de las aguas. Sin esta actividad divina, el mundo se hubiera quedado para siempre sumergido una larga noche del
juicio divino que cubría su caótico estado. No solamente era imposible que la oscuridad de la tierra se transformara sola
en luz, sino que Satanás no tenia poder para alterar los caos que su orgullo provocó sobre sus dominios.
Un
periodista ha dicho que la idea de revertir al proceso de un huevo batido es el símbolo de lo imposible. Cuando Dios destruyó
el reino de Satanás enfrentó al querubín con este mismo problema. El principado en ruinas de Satanás yacía ante él. En tanto
que lo envolvía la oscuridad del juicio, estaba oculto de la vista de las huestes angelicales, pero la luz estaba a punto
de irrumpir en la creación bajo juicio se iba a revelar que aquel que pretendió llegar a ser el dueño del cielo y de la tierra,
era un mentiroso y falso incapaz de disipar una nube ni reformar un terrón de tierra. Ahora se vería que aquel que tenía poder
para traer destrucción, no lo tenía para crear y el que llamó a sus seguidores para que adoraran su sabiduría, ahora vería
que esta carecía de poder. No podía poner en orden lo que arruinó Dios. Cuanto pudo haber aumentado esto la amargura de Satanás.
Lo que Satanás no pudo hacer en siglos, debido a la incapacidad de su poder; Dios lo hizo con una sencilla palabra. Toda la
trinidad trabajaba en divina unidad para restaurar el escenario para el desarrollo siguiente del drama. Así fue como el padre
lo hizo, dando una orden: “¡Que exista la luz”! así fue que el espíritu
santo lo hizo, moviéndose sobre la superficie de las aguas. Así fue que el hijo, la Palabra eterna, lo hizo, siendo él mismo
el Verbo en la declaración: “Y dijo Dios…”. En el primer capitulo de génesis, encontramos esta frase diez
veces y en cada una de ellas Cristo está presente.
Desde
el mismo momento en el que el Señor emitió la palabra que hizo brillar la luz sobre las tinieblas, aquel querubín caído estaba
al tanto que Dios intervino en aquel lugar que él consideraba su posición.
Es
importante recordar que Satanás siempre ha mirado este mundo como su propiedad. Hay muchas cosas que no comprenderemos si
pasamos por alto este hecho. Cuando lucifer despertó por primera vez a la vida, lo hizo sabiendo que era un gobernador. Cuando
en un principio le pusieron en autoridad, fue por decreto de Dios que lo creó como querubín ungido para altos propósitos.
Dios dijo: “Por que yo así lo dispuse” (Ezequiel 28:14); y aun en su estado caído, Jesucristo lo llamó “El
príncipe de este mundo” (Juan 14:30). Cuando el señor Jesucristo se enfrentó a la blasfemia de los fariseos que sugirieron
que su poder era satánico, la respuesta que les dio reconoció el principado de Satanás: “Todo reino dividido contra
si mismo quedará asolado, y una casa dividida contra si misma se derrumbará. Por tanto si Satanás está dividido contra él
mismo, ¿Cómo puede mantenerse en pie su reino?” (Lucas 11:17-18). Si el mismo señor que Satanás poseía un reino en la
tierra, ¿Cómo podemos imaginar que Satanás no tenia un supremo sentido de su calidad de gobernante? Es verdad, Satanás fracasó
en su primer intento por aumentar su poder y extenderlo fuera de la esfera terrenal en la que Dios lo ubicó. Sin embargo,
todavía tenia su principado y trabajaría con tenacidad para retenerlo y resistiría todo intento de usurpación incluso de parte
de Dios. Si dios intentaba dotar a Adán, a este intruso, en la capacidad de señorear en los dominios de Satanás este buscaría
de alterar la relación y hacer que Adán le perteneciera.
Bendiciones.
Hno. Fredy MOnterroza.
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